Lo nuevo cansa. ¿Sabes que es realmente raro? Lo viejo. Lo duradero. Lo que muestra su edad en imperfecciones y sabiduría asomándose entre pecas y arrugas. Los cuerpos que siguen bailando con todo y dolor de espalda—eso es realmente raro, y fabuloso. Lo vintage, las antigüedades con personalidad e historia, y esquemas de colores que representan identidades en vez de tendencias.
Estoy harta de lo nuevo, y me encanta darle vida a lo viejo, lo hago a través de mi trabajo y aunque es satisfactorio asistir en el diseño de nueva construcción, las remodelaciones siguen siendo de mis proyectos favoritos pues me dan la oportunidad de reciclar espacios y exprimir su potencial.
Me encanta platicar con una pareja totalmente feliz y plena que lleva más de 30 años juntos, ver gatitos saludables de 20 años (bueno, ver gatitos de cualquier edad me fascina la verdad)–¿a quién no le gustan las historias eternas y felices? ¿Lo que ha sobrevivido lo trágico, lo extraordinario, la rutina, y todo lo que puede acabar o crear capítulos en una vida?


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