
Hay llamadas que no puedo contestar,
Pues hay conversaciones que solo yo puedo iniciar,
Y llamadas que solo yo puedo hacer
It’s my call, after all.
Pero la paz que viene con perdonar
Igualmente es solo mía.
El perdón trae libertad, pero lo que muchos olvidan es que esa libertad no llega a través de hacer sentir mejor a los que nos lastimaron. Muchas religiones exigen que perdonemos lo que en el momento se siente como imperdonable. «El perdón es para ti, es liberador…», muy cierto. Pero cuando dichas palabras vienen de los que continuan lastimando al prójimo mientras se encuentran de rodillas en la iglesia, empiezo a prestarle más atención a sus palabras para compararlas con sus acciones.
Te perdono, pero efectivamente, mi paz es demasiado importante para ignorar tus intenciones, las cuales no cambian de la noche a la mañana.

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