Sin sazón

No me mandes invitación para unirme a tu culto 
de esquemas y números,
de pirámides a las que nunca les has visto la cima,
y de comida sin sazón con las calorías,
pues lo que me hace engordar e independiza,
debe igualmente hacerme sentir viva;
lo que me endeuda igualmente me ha enriquecido
en maneras que el dinero jamás lo haría,
y vivir con sabor lo decidí mucho antes de que la desesperación
infestara nuestras ganas de vivir la vida
sin enumerar sus parámetros y sus locas vías;
nunca supe de todas las formas en las que podía ser medida,
através de la ausencia de condimentos,
y el consumo de lo desechable al siguiente día,
más consumo, menos calorías;
pero no soy conformista,
y no busco amistades vacías
en las que nos reímos de todo sobre dos tazas de café,
y me intentas vender un lipstick barato a la tercera
(pero yo solo uso Dior, y mi educación me obliga
a reírme con la mala comedia).

Deja un comentario