Sugerencia de escritura del día
¿Qué te hace reír?

(Publico esta entrada de nuevo con una disculpa por mi ignorancia de la confesión de Pablo Neruda–nunca volveré a citar su trabajo, y lo ideal de mi parte hubiera sido tan simple como Googlearlo antes de citar su poema en mi entrada, pero se me pasó y lo siento. Lo busqué justo después de publicar esta entrada porque, efectivamente, he aprendido que ya no puedo confiar en lo que creía que sabía cuando me gradué de la uni después de haber estudiado su trabajo y el de muchos más, que me aseguraré investigar a la próxima.)

Me río de todo, lloro por todo. Siento todo. Hay tantas cosas que me hacen llorar, cosas que me hacen gritar, pero siempre habrán muchísimo más cosas que me hagan reír.

«¿Cuándo fue la última vez que te reíste con ganas?» Escuché a alguien sarcásticamente haciéndole ésta pregunta a otra persona, justificando la miseria que muchas veces viene acompañada con ser adulto. Pero yo contestaría, «hace una hora». Mi esposo me hace reír varias veces al día y yo a él; la comedia es parte de nuestra relación y somos compatibles en nuestro sentido del humor. Tener a un compañero con quien reírme a diario siempre fue uno de mis sueños, pero sacarle una risa a mi barista/mesero(a)/vendedora/cajero(a)/estilista/compañera(o) de trabajo igualmente es parte de mi rutina, y lo mejor es que es contagioso; lo veo todos los días. La comedia es como un rayo de sol.

El otro día en el trabajo, la esposa de un colega trajo a su bebé para que visitara a su papá en su cumpleaños–y no es por nada pero los bebés me aman; no sé si es mi cara que les parece chistosa o cómo pierdo la habilidad de comunicarme de manera inteligente cuando veo a un bebé, pero las carcajadas de criaturitas son lo mejor y nos recuerdan que reírse de todo es parte de los capítulos más inocentes y vulnerables de nuestras vidas. Pues si no te puedes reír de la vida, te lo garantizo que te la vas a pasar mal.

Todo me hace reír. Es raro que una broma me ofenda, y disculparme por reírme de cosas que «no debería» es un habito mío de igual manera (jejeje). Pues la comedia hasta crea un estado de paz y harmonía en circunstancias difíciles, tristes, impotentes o incómodas, como la política y las tragedias inevitables del día a día. Y al final del día, ¿dónde está el crimen con reírse?

Si no te puedes reír de la vida, la otra opción es sufrir. Así que si fuera tú, me riera hasta del derrame de café en las mañanas, así y tengas que mentar madres primero. Yo opino que ambos son saludables y necesarios para vivir una vida balanceada.

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