Quisiera que Hedwig entendiera que cuando se prendó de mí en ese Petsmart, capturó más que un espacio en nuestra casa, y la convirtió en un hogar.
Que con su cárdigan de terciopelo del color de la noche, ha traído más luz a nuestras vidas que cualquier otra decisión que hemos tomado desde que empezamos a crear una historia juntos Travis y yo.
Quisiera que Hedwig entendiera que antes de ella, jamás pensé sería mamá de gatitos, y quisiera que entendiera lo mucho que aprecio su paciencia en lo que aprendemos sus juegos y alimentos favoritos, aunque nunca ha sido tímida en expresar sus disgustos.
Hedwig, con sus acentos blancos como la nieve y rosados como su aura femenina, nos ha enseñado que ser solo una chica no impide ser una fuente infinita de terror y descaro, al igual que de amor incondicional, carcajadas e intereses peculiares, como las escondidas, la ropa recién sacada de la secadora y el queso.
Y Jax, el «capricho» de mamá, quién se despertó un año después de adoptar a Hedwig con la idea de que nuestra hija necesitaba un acompañante, un mejor amigo, un hermanito. Y aunque aún tiene que perdonarnos, verlos jugar a diario y unirse en nuestra contra es suficiente esperanza para que algún día Hedwig acepte que no podía ser hija única por siempre. Pues Jax completó a nuestra familia.
Jax, del color de la obscuridad y el vacío del universo, es todo el resplandor y energía de nuestro hogar. Quisiera que entendiera, que yo no entiendo, como nuestro sistema de electricidad funcionaba antes de él, pues diariamente brinda el brillo y chispazo que necesitábamos para sentir ese calor.
Jax sabe cuando buscarme cuando lo necesito, y cada noche antes de dormir viene hacerme compañía en estos tempranos atardeceres de invierno. Pues todo lo que sabe dar es amor, y el hecho de que desafortunadamente adquirió problemas de confianza en su vida pasada me hace sentir como la mamá más honrada y afortunada del mundo de tenerlo a mi lado y de que se sienta lo suficientemente cómodo para igualmente ser una fuente de diablura como su hermana. Quisiera que entendiera todo esto.
Quisiera que ambos entendieran que no podemos imaginar nuestra vida sin ellos, y que cada vez que en la oficina veo que las cuatro de la tarde se aproxima, en lo único que puedo pensar es en verlos después de 10 largas horas sin sus maullidos y ronroneos.
No merecemos a nuestras mascotas ❤


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