Desperté con la intención más sincera de trabajar, pero entre problemas técnicos y un día nublado de temperaturas de tener las ventanas abiertas y Travis siendo el prometido más perfecto ordenando pizza y nuestros bebés siendo los gatitos más hermosos del mundo rogando por mi amor, simplemente me pareció imposible. Lo siento. (¿Suena bien antes de que se lo mande a mi jefe?).
No quiero trabajar. Me encuentro en nuestro comedor con vista al bosque tomándome una coca de dieta, y no quiero trabajar. Hasta mi laptop del trabajo no quiere que trabaje. He estado trabajando mucho. Me encanta, pero mi relación con mi profesión es 100% tóxica; puede ser un vicio, y no, no soy «adicta» al trabajo. Soy adicta a muchas otras cosas antes del trabajo jeje. Pero sí permito que consuma mi vida. Es mi problema, no de la firma, desafortunadamente.
A veces necesitas de estos días para cargar la batería de vida. La batería social y creativa, no solo física. Por eso mismo, decidí añadir un poco de psilocibina (literalmente tuve que agregar esta palabra en WordPress) en mi café esta mañana 🙂 Escribo en tiempo real woooo. Me tomé mi café hace como 2 horas. Y si nunca has probado los hongos mágicos y/o no estás familiarizada(o): no, no estoy «alucinando» ni me siento «ida» (dependiendo a qué te refieras o lo que has escuchado…). No intentaría manejar, pero sí andar en bici en el parque, salir a caminar y detenerme a apreciar lo que siempre está frente a mí, y pues, se convierte en fácil de ignorar; no sé si es el clima o los hongos, pero hoy todo se ve de un tono verde diferente.
Esto no es algo que hago todos los días. Es más algo que hago un par de veces al año para sentirme más conectada a la naturaleza, con mis intenciones y propósitos (ya saben, toda esa mierda hippie :D). Y siempre había querido escribir un blog al respecto, y hoy parece ser la oportunidad perfecta, ¡yay!
He querido hablar de lo mucho que me tomó sentarme a escribir en nuestra nueva casa que compramos hace dos años. Nos mudamos a esta casa en el verano del 2022 (qué whatssss??? ¿dónde fregados se escapa el tiempo?). Nos tomamos la foto de abajo el martes, 9 de agosto. Más que no entender dónde se escapa el tiempo, no entiendo cómo puedo amar tanto a alguien como amo a Travis. Sé que muchos entienden ese sentimiento, pero wow. Es increíble poder encontrar a alguien dispuesto a no solo soportarte pero amarte y ayudarte a crecer. Algo de eso podré usar para mis votos matrimoniales estoy segura.
Ya he mencionado esto antes, pero mi hogar no es un lugar físico. Llevo mi hogar dentro de mí desde una temprana edad, porque desafortunadamente una de las primeras cosas que esta vida me enseñó es que un espacio seguro no está siempre garantizado–a veces te toca crearlo desde 0. Y lo construyes dentro de ti. Así te vuelves capaz de construir «fuera» de ti, lo cual se manifiesta en lo que amas hacer, en tus círculos sociales, en tu hogar y, más importante aun, en cómo amas. A veces llegas a amar todo lo que está fuera de ti: tu ropa, tu coche, tu trabajo, tu depa…mientras odias lo que está adentro. Y no hay peor sentimiento. He estado ahí, pero la ventaja de estar jodida y sanar es conocer la diferencia. He conocido a muchas personas que vivieron todas sus vidas sin saber la diferencia del amor externo al interno, y se mueren sin haberse amado así mismas. Eso duele más que reconocerlo y comenzar a sanar, en mi opinión…
WOW, qué darks me pongo con los hongos alv. Después de un break que consistió en Farmville y una make out sesh con mrs. bong, estoy de vuelta para hablar de lo mucho que me tomó hacer esto en nuestra nueva casa. Escribir siempre ha sido de mis pasiones más fuertes–pero entonces, ¿por qué el primer año en esta casa sentía un nudo en mi estomago cada vez que intentaba sentarme a escribir? Creo que nuestra mudanza de Arizona a Minnesota fue mucho más dura para mí de lo que quise admitir porque nunca sentí que tenía «algo» que extrañar de Arizona; así que me rehusé a sentirme triste o melancólica al respecto, 100% represión emocional de mi parte. Lo cierto es que hasta los lugares con las memorias más amargas nos trajeron al menos una no tan amarga; si dejamos que lo negativo absorba todo lo positivo, ¿con qué nos quedamos? Los cosas como son: sí, Arizona se sintió como un infierno muchas veces (literal eh, el calor está fuerte en Phoenix), pero a veces recuerdo que ya no tengo a Sedona a un par de horas de dónde vivo, o a los tacos de cabeza de Don Filos a una milla de mi depa, y la verdad es que recuerdo que Arizona también representa una versión de mi pasado que ya nunca seré y que no me di la oportunidad de despedir. Así que esta es mi despedida de aquella versión de Alma en Arizona, y aceptar que Arizona se quedó sin Alma. Nunca pudo ser mi hogar. Lo intenté y lo quise, pero cuando es no, es no. Arizona representa mi renacimiento. Es difícil renacer. También representa mi era de Snapchat. Mucho material para comedia ahí.
Seamos sinceros, lectores que no me conocen. Arizona no ha sido el primer gran «adiós» para mí. México siempre lo será. No encontré un hogar en Arizona, y nunca encontré un hogar en el país que me vio crecer. El país que me enseñó a leer, a nadar, a cantar, a jugar, a aprender…Pero no amar.
Espero alguien en el mundo en este exacto momento esté encontrando la magia de probar unos hot dogs del Chema por primera vez o unos raspados del Patio en Hermosillo, Sonora, México.
Espero alguien en el mundo pueda llamar al que fue mi hogar su hogar, y verdaderamente sentirlo así como yo nunca pude.
Salir cada sábado en la noche, y tacos de cabeza los domingos en la mañana es lo que consideraría «brunch»; y espero alguien en el mundo esté disfrutando de unos tacos del Chino
chismeando con sus amigas como lo hubiera hecho yo.
Pero me tocó encontrar hogar en la tierra lejana de Minnesota, dónde los inviernos son largos pero las primaveras siempre llegan. Siempre.
La constancia perpetuamente ausente en mi vida, ahora se manifiesta hasta en mi humor de cada día.
Los cambios son buenos. Hasta los que duelen.
Feliz casi dos años de adoptarme, Minnesota. Ya tienes que legalizar la flor, no mames.
Alma nos relata su día a día en su blog «Como el chile», juego de palabras con su apellido, y casual recordatorio que lo que dice puede arder tanto como tallarse los ojos sin antes lavarse las manos después de picar un chile serrano. Alma creó su primer blog durante el verano del 2010, principalmente como mecanismo de afrontamiento para expresar sus pensamientos durante su transición a Arizona de México. Pero su pasión por la literatura ya había sido despertada desde hace años por maestros a lo largo de su educación primaria y secundaria en México que la motivaron a inscribirse a competencias de periodismo, ensayos y poesía, lo cual igualmente se manifiesta en su amor por las disciplinas académicas. Como diseñadora de interiores con maestría en sostenibilidad, su pasión por contar sus opiniones, versos e historias se extiende más allá de las letras, y está convencida de que sus diseños cuentan historias de manera similar a sus escritos. Alma vive en Minnesota con su esposo Travis y sus dos gatijos, Hedwig & Jax, es diseñadora de tiempo completo, y sus pasatiempos incluyen viajar, el dibujo, la lectura, darle segunda vida a ropa y artefactos de tiendas locales y descubrir nuevos cafés y restaurantes en su ciudad. Pero nada se compara a estar en casa con su familia y preparando algo delicioso para cenar con una copa de vino y buena música en el fondo.
Deja un comentario